Zapping a las dos de la mañana. Cada día estoy más convencido de que no le faltaba razón al tío Alfredo para postular que la invención de la luz eléctrica había señalado el comienzo de la decadencia de la Humanidad. Caigo en una película australiana con pretensiones artísticas, una ex-policía lesbiana que está investigando el asesinato de una adolescente de esas que escriben diarios y poemas con versos tan originales como "I love you". La actuación de la protagonista como investigadora no convence a nadie, aunque sí como marimacho. Su facha no me gusta, tampoco su auto, demasiado largo y de un color ostentoso. La película tiene "capítulos", a ratos es insoportablemente pedante, pero ahí estoy, enganchado, viéndola. Termina pasadas las tres y luego no puedo dormirme. Cuando finalmente lo consigo, soy asaltado por diversas pesadillas que me despiertan dos o tres veces. Eso me pasa por vulnerar los ritmos circadianos, o sencillamente por masoquista.
domingo, febrero 20, 2005
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