viernes, diciembre 09, 2005

CURSO DE ECONOMÍA PARA 6° BÁSICO


Veo que el último apunte que escribí, ya hace varios meses, fue sobre educación. Sin proponérmelo vuelvo a este tema que me obsesiona, porque el otro día mi hijo de 12 años me comentó que en el colegio le estaban enseñando Economía. Ah, sí –le dije- ¿y qué has aprendido? Bueno, me han hablado del P.I.B., respondió y me explicó con orgullo en qué consistía ese indicador.

No quise desanimarlo, así que me guardé mi opinión hasta este momento. Para ser honesto, tendría que haberle dicho que me parece una estupidez introducir a un niño a un área de conocimientos tan importante y omnipresente como la Economía, a través de abstracciones vacías, a las que difícilmente podrá dotar de sentido. Si la mayoría de los adultos que hablan del P.I.B., no tienen la más mínima idea de qué es lo que hay detrás de esas siglas, ¿es razonable pretender que un niño parta por ese concepto en su aproximación a la Economía?


Mi curso de Economía para 6º Básico

La primera noción económica que debería aprender todo niño es esta:

Todo beneficio lleva aparejado un costo

¿De Perogrullo, no? Sin embargo, hay muchos mayores de edad que no tienen claro algo tan evidente. Y en lo que respecta a los infantes, el hedonismo corto de vista de nuestras sociedades, combinado con el narcisismo primario que no es fácil de erradicar –y que algunos no superan jamás-, explica que al menos a niños que provienen de hogares acomodados haya que decirles esto.

En la segunda lección, y como un corolario de lo anterior, les explicaría lo que significa el acrónimo inglés:

TANSTAAFL

El que lea esto dirá, “¿no está de acuerdo con que les hablen del P.I.B. y sale con esta sigla abstrusa, que suena como nombre de hobbit?” Sin embargo, su significado está lejos de las proezas épicas que suceden en la Tierra Media. En realidad es algo muy gringo, banal y preciso: "There Ain't No Such Thing As A Free Lunch", o sea “no existe algo así como un almuerzo gratis”.

En nuestra cultura presidida por el marketing, la palabra “gratis” es de uso y abuso diario. Pareciera que todo es gratis y que la vida es como una promoción sin fin, cuyos frutos podemos obtener sin el menor esfuerzo.

Pero lo cierto es que la Economía nos dice exactamente lo contrario.

Y eso, porque la Economía está en las antípodas de la magia (de hecho, probablemente contribuyó más que la ciencia y la filosofía a arrinconar el pensamiento mágico-holístico en beneficio de una racionalidad fragmentada, pero mucho más potente).

Demás está subrayar el contenido educativo que hay en enseñarle a un niño que al final del día, alguien paga por todo, sea en el nivel individual o en el colectivo. Esto último –los costos sociales- permitiría conectar a los alumnos, desde una perspectiva económica, con los grandes problemas ambientales que enfrenta nuestro planeta y llegar en forma natural a una primera definición del objeto de estudio:

La Economía es una ciencia social cuyo objetivo es la asignación eficiente de recursos que, por definición, son escasos y permiten diversos usos.

Con anterioridad a la invención de la agricultura y al surgimiento del concepto de propiedad en el sentido de dominio de alguien sobre algo, con cierto grado de permanencia en el tiempo, no puede hablarse en rigor de Economía: a mi juicio, la disputa de territorios de caza y de los recursos existentes en los mismos, no puede considerarse un hecho económico, en la medida en que toda “transacción” se basa en último término en el derecho de los Trasímacos y Calicles, esto es en la fuerza, y la explotación de esos recursos es transitoria.

Por otra parte, para que haya Economía tiene que haber previamente grupos humanos organizados, con una reglamentación de las faenas productivas y de la distribución de los frutos del trabajo. Es así como toda actividad económica implica una acción mancomunada, lo que nos lleva a la tercera y última lección:

Sin colaboración no hay desarrollo económico

Este es un concepto central, no sólo en Economía, sino en la evolución de nuestra especie y de nuestro cerebro. Desde los homínidos hasta el homo sapiens sapiens, con sus admirables capacidades de construcción y destrucción, nadie ha hecho nada importante solo. Definitivamente, este mundo no es de los Robinson Crusoe, porque somos animales sociales, que a diferencia de las avispas o las ratas topo, no dependemos exclusivamente de una rígida programación genética. Eso, en último término, explica el origen y la necesidad de la Economía.

Uno podría preguntarse a estas alturas, ¿para qué enseñarle los principios básicos de la ciencia económica a nuestros hijos, si son tan evidentes? Justamente por eso: porque cuando algo nos parece obvio, suspendemos en forma inmediata todo esfuerzo de reflexión y/o de conocimiento sobre ese algo y por lo general perdemos la posibilidad de descubrir y explorar las verdades profundas que suelen enmascararse detrás de la fachada de la obviedad.

Pero, bueno, eso podría ser materia de otro apunte. Para terminar con este, vuelvo al punto de partida y me permito afirmar que lo que he propuesto como introducción a la Economía es más formativo que hacer que los alumnos aprendan de memoria la definición del P.I.B., por cuanto esas tres “lecciones” suponen comprender algunos conceptos económicos elementales y relacionarlos con la experiencia cotidiana de cada alumno, insertándolos además en un marco histórico-antropológico, es decir, dotándolos de sentido.

No pretendo afirmar que esos tres temas agotan lo que puede enseñársele a alumnos de sexto básico sobre Economía. Sin embargo, su conocimiento y aplicación en la vida diaria podría contribuir a formar ciudadanos más responsables, conscientes en el plano individual del valor del esfuerzo propio y ajeno y de que lo que reciben como si fuera gratis es porque sus padres trabajan para dárselo, así que no hay que dejar la llave del agua mal cerrada, y no sólo porque el costo de ese descuido lo absorbemos quienes pagamos la cuenta del agua, sino también porque, como mecanismo de asignación de recursos, es extremadamente ineficiente y no se debe derrochar el agua, ya que con un acto así estamos dañando a otras personas con las que convivimos, y contribuyendo a que se agoten más rápido las reservas de agua dulce del planeta, cuyas temperaturas promedio han ido en aumento por el efecto invernadero producido por los gases con que contaminamos la atmósfera y…

¿Verdad que la Economía puede dar más de sí que la árida y exangüe definición del Producto Interno Bruto como la suma de todos los bienes y servicios finales producidos durante un año en el territorio de un país?

lunes, septiembre 05, 2005

Autonomía y educación


Este cuadro de la primera época de Picasso se llama "Ciencia y Caridad". Puedo dar fe de que no es una mera abstracción visual, porque hace muchos años, en una sala de restauración del Museo de Arte Antiguo de Catalunya, estuve al lado de él, hasta podría haberlo tocado, pero me abstuve –noli me tangere.

La ciencia surgió de la observación sistemática de los fenómenos naturales, o sea de abajo hacia arriba, o por inducción, para decirlo como corresponde. Sin embargo, a la razón le encantan los principios generales; por eso, los niños adquieren rápidamente la capacidad de abstraer y de formar clases lógicas mediante el matrimonio apresurado entre sus incipientes sistemas nerviosos y el lenguaje. El escueto andamiaje de la realidad que formamos en nuestros primeros años, no nos abandona jamás: armamos el mono abstracto y luego nos dedicamos a deducir más o menos repetitivamente, todo tipo de casos particulares, el resto de nuestras vidas. O sea, dejamos de aprender en el sentido más profundo del vocablo.

Como refuerzo de lo anterior, en el colegio nos atiborran con datos inútiles. A fin de cuentas, lo verdaderamente importante que aprendemos en ese tipo de establecimientos educacionales, es a colaborar y a competir con nuestros pares.

El origen de la educación no es otro que la supervivencia. Esto incluye, pero no se limita a, la incorporación de toda esa parafernalia de valores, ritos, prejuicios y similares que hoy se conoce con el nombre de socialización y que es lo que nos permite llegar a ser miembros de pleno derecho de una comunidad y cultura. No obstante, lo primero debería ser desarrollar las competencias y destrezas necesarias para llegar a ser independientes de nuestros padres.

¿En qué medida cumple con ese objetivo la educación formal? Pareciera que lo que los niños aprenden en el sistema escolar de los países occidentales está totalmente sesgado hacia una vacua aplicación de enunciados generales a materias que les resultan ajenas y que se van/los van alienando progresivamente de la realidad en que viven. De esa forma se inhibe la necesidad innata que los niños tienen de descubrir el mundo, para imponerles una versión acabada -con tintes dogmáticos- que se les estimula a tragarse como una píldora.

Coherente con lo anterior, el énfasis está puesto en el resultado (rendimiento) y no en el proceso (aprendizaje). Los niños son condicionados como ratas de laboratorio a obtener calificaciones -que se convierten en un fin en sí- en lugar de conocimientos, con lo que ponemos la carreta delante de los bueyes.

Pero la vida, a diferencia de la ciencia, no es en absoluto abstracta. Nuestra existencia cotidiana no tiene que ver con lo universal, sino con lo particular y concreto. Podemos manejar un auto sin tener la más mínima idea de cómo funciona un motor de explosión ni cuál es la composición química de la gasolina; eso pueden atestiguarlo legiones de mujeres sobre el planeta. Sin embargo, la educación sigue empantanada en la fe en el progreso (científico) del siglo XIX, o peor aún, en la fragmentación cartesiana de la que deriva el concepto de las asignaturas como compartimientos estancos, la disociación cuerpo-mente a partir de la educación básica y, sobre todo, una fe ilimitada en la razón práctica como instrumento de comprensión y dominación del mundo, a través de la ciencia aplicada. ¡Qué fuerte esa frase!

¿Es necesario que una joven aprenda en el nivel del detalle Matemáticas, Biología, Física y Química? ¿No sería preferible interrelacionar esas cuatro disciplinas en una sola propuesta temática que incluyera también Historia de la Ciencia y Epistemología, con lo que se potenciaría cada una de ellas? Resulta paradójico que justamente cuando la educación debiera apuntar a un marco general, caigamos en lo particular estéril, en el “memoriza estas cadenas de aminoácidos” (para que detestes la Biología y la Química al mismo tiempo). ¿Dónde está la inteligencia en todo esto?

Un poco de inteligencia

Para terminar este ya largo apunte, me limitaré a citar cinco elementos que a mi juicio deben estar presentes para que una educación sea efectiva y que, en nuestro país al menos, cuando no brillan por su ausencia, están totalmente depauperados.

1. Aplicar un enfoque holístico al aprendizaje
Énfasis en las conexiones entre las asignaturas y no en su separación
Integración mente-cuerpo en los alumnos
2. Fomentar actitud pensante y crítica, enseñando a debatir y argumentar
3. Buscar la excelencia: ¡no a la nivelación!
4. No sólo inculcar valores, sino mostrar y combatir vicios
5. Formar profesores que sepan sacar partido de la tecnología


Efectivamente, no hay que ser un genio para plantear algo así.

Sin embargo, creo que es necesario volver al sentido común, porque los especialistas se arrebatan con modelos educativos ultratecnificados y a menudo pierden de vista lo más simple e importante: que la verdadera misión de los establecimientos educacionales es formar seres humanos para que se integren en forma capaz y autónoma a la sociedad y no, producir repetidores de datos inadaptados, que intentarán prolongar la adolescencia hasta los 40 años.

lunes, marzo 21, 2005

Yo Soy Kryon del servicio magnético


En una de esas conversaciones de mujeres, el otro día alguien mencionó a los “niños índigo”. Naturalmente, nadie pudo definir con un mínimo de claridad las características que hacen acreedor de tal calificación a un ser humano, por lo que con posterioridad me sentí compelido a averiguar de qué se trataba el tema. Me encontré entonces con un floreciente negocio basado en vaguedades y afirmaciones gratuitas –y contradictorias desde un punto de vista estadístico- pues si “hoy todos los niños son índigo”, difícilmente se puede sostener al mismo tiempo que son “excepcionales”… -lógica del Reader’s Digest.

La denominación proviene de una supuesta aura azul que coronaría a estos fenómenos dotados de una extraordinaria inteligencia y de todo tipo de poderes sobrenaturales. Los eximo de una latera y absurda enumeración de cualidades que para los efectos de esta diatriba son irrelevantes. Me limitaré a manifestar la sospecha de que el único “milagro” subyacente a los niños índigo es la habilidad para reetiquetar un problema y transformarlo, por virtud del lenguaje, en una bendición. En pocas palabras, los índigo en cuestión son una versión New Age de lo que la psicología rotula como niños con “síndrome de déficit atencional”, donde el dudoso Ritalin es reemplazado por no menos dudosas conjeturas sin fundamento, adornadas por una fraseología insoportable en la que la palabra estrella es “canalización”. Como suele ocurrir, la “canalización” es un término nuevo para denotar algo tan antiguo como son los estados de trance, que supuestamente permiten a un espíritu manifestarse a través de un médium: así de simple.

El Sumo Sacerdote de este negocio es un tal Lee Carroll, a.k.a. Kryon, que, al igual que Iván Zamorano, habla de sí mismo en tercera persona:

Kryon ha canalizado pedazos y partes de información en relación con los niños "indigo", y es ahora el momento de revelar algunas cosas de lo que tenemos ante nosotros referente a este tema. No hay todavía una información canalizada precisa de Kryon sobre este asunto, así que les daré una sinopsis, tanto de lo que Kryon ha dicho como de mis experiencias relacionadas con los indigos a lo largo de mis viajes.

Todo lo que sigue es un nonsense interminable que no apunta a ninguna parte, más que a aumentar los ingresos del Sr. Carroll, que ha viajado por todo el mundo proclamando la Buena Nueva y recogiendo la plata que esta genera.

¿Pero quien es Kryon?. Kryon es una gentil y amorosa entidad que se encuentra actualmente en la Tierra, desde el año de l991, para ayudar a movernos hacia la alta energía de lo que llamamos "La Nueva Era". Canalizadas en sesiones en vivo por Lee Carroll, las inspiradas palabras de Kryon, han cambiado vidas y brindado amor y luz hasta algunos de los más oscuros y ocultos rincones de nuestro ser interno.

Todos los mensajes de Kryon comienzan diciendo: Yo Soy Kryon del servicio magnético. No es ninguna casualidad que estas palabras encuentren la forma de llegar a sus mentes y de penetrar en sus espíritus, pues todos ustedes se hallan en una fase de descubrimiento.

Como puede verse, los que escriben no son índigo precisamente, pues probablemente aquellos serían capaces de escribir “quién” con acento y no confundir la ele con el número uno.

Yo Soy Kryon del servicio magnético... En fin, hay que tener estómago para tragarse algo así. Pero si ustedes creen que esto es lo mejor que ha producido la distorsionada corriente del New Age, es porque no han leído todavía “El Libro de Urantia”.

Example

"The Urantia Book, first published by the Urantia Foundation in 1955, was authored by celestial beings as a special revelation to our planet, Urantia."

Más "canalizaciones"... y más negocios. De hecho, quien recibió esa "revelación" fue un tipo conocido como el "sujeto durmiente", lo que da un aura de seriedad inmediata al Libro.

El pensamiento del día del Libro de Urantia:
"La oración está destinada a hacer que el hombre piense menos y comprenda más;
no está destinada a incrementar el conocimiento, sino más bien a ampliar el discernimiento." [p. 1616, par. 6]

Este mamotreto de 2.097 páginas, da respuestas a "todo lo que usted quería saber": desde la creación de los Universos hasta los atributos de la divinidad, o de las divinidades, pues como bien dice Martin Gardner en su obra "Urantia: The Great Cult Mystery", el panteón de los griegos palidece al lado del de Urantia. Por otra parte, si no fuera por su abierta pretensión de ser un libro religioso "destinado a corregir los errores de la Biblia", bien podría tomárselo por un texto de ciencia ficción. Para que se hagan una idea de la cosmología urantiana, la Tierra es el planeta Nº 606 de Satania, que está en Norlatiadek, que está en Nebadón, que está en Orvonton, que orbita alrededor de Havona, todos los cuales a su vez dan vueltas alrededor del centro de la infinitud donde Dios habita...

La profusión de nombres cacofónicos y de referencias a una multi-constelación de astros inventados es alucinante. Al lector se le atiborra con nombres y términos ad hoc que, en la práctica, no explican nada, pero marean harto, probablemente para lograr el conocido efecto huaso que se enuncia de la siguiente manera: "si no entiendo nada, debe ser importante..."

Han pasado 2.500 años desde que Aristóteles formalizó la Lógica y con ello puso los cimientos del pensamiento racional. Sin embargo, una parte considerable de la Humanidad sigue firmemente afincada en una irracionalidad que se resiste a ceder su historia de siete millones de años. El movimiento de la Nueva Era, con su cháchara pseudo-esotérica, pseudo-oriental, pseudo-alternativa, es en rigor un retroceso al oscurantismo ya no de la Edad Media, sino del Paleolítico, basado en una apelación a la candidez de gente que supone que las conquistas espirituales se pueden lograr sin esfuerzo, por intervenciones de ángeles, extraterrestres o lo que sea, pero siempre externo a ellos. Así como gastan su plata en aparatos mágicos para adelgazar, están gozosamente dispuestos a regalarle su dinero a quienes les prometen felicidad y paz. Y no sólo el dinero, sino sus mentes, e incluso sus vidas... ¡Qué especie más penosa!

sábado, marzo 12, 2005

A menudo los hijos se nos parecen...


¿Qué muestra "Machuca"? Más allá de aspectos políticos y sociales que creo están bien reflejados y tratados con una perspectiva no demasiado panfletaria, lo que más me impresionó fue la capacidad de los guionistas de retratar el complejo mundo de los niños que están siendo abandonados por la infancia y en esa medida comienzan a percatarse de los horrores de la realidad en que viven los adultos. No lo digo sólo por las circunstancias terribles que nuestro país vivió en ese tiempo, sino también por la desgarrada relación de Gonzalo con su madre y por el aterrizaje forzoso de este en un mundo desconocido hasta entonces, como es el de la pobreza extrema: esa escena del baño en que se encuentra con la mierda en sentido literal y figurado, es escatológicamente reveladora.


La crueldad de los compañeros de Machuca hacia los que no son como ellos, la agitación social en las calles, la insensibilidad de unos seres humanos hacia la miseria en que viven otros, la violencia ejercida post golpe por los militares sobre los sacerdotes y alumnos del colegio, palidecen a mi juicio frente a la ternura de la relación -imposible de sostener en el tiempo- de Gonzalo con Machuca y con la prima de este.

Y entonces, en un instante trágico, todo se astilla. Como un cristal que cae al suelo, la niña se desploma atravesada por la bala insensata de uno de su misma clase y simultáneamente se rompe el lazo entre Gonzalo y su amigo. Eso queda rubricado magistralmente en el grito del niño al militar que lo quiere subir al camión con el resto de los pobladores: ¡MÍREME! Ahí está dicho todo: yo no soy de aquí, es tan evidente que basta con mirarme para saberlo.

In vino

Lo que le dice el borracho a Machuca es la cruel verdad: estás equivocado si pretendes ser igual a Gonzalo, porque, aunque estudien en el mismo colegio, él pertenece a otro mundo, al que tú sólo puedes acceder en forma subordinada, limpiando sus baños. Además, a medida que transcurra el tiempo, él irá surgiendo y tú seguirás en lo mismo, sumergido en una miseria sin horizontes ni final. Dixit.

et in ira

La reacción de la madre de Gonzalo cuando recibe un golpe de la prima de Machuca, a quien estaba intentando defender, es una brusca vuelta a la realidad. Esa retahíla de insultos y descalificaciones que brotan espontáneamente de su boca, pone de manifiesto que la pretendida sensibilidad de esa mujer no es más que un delgado barniz que se desvanece, nunca mejor dicho, de un golpe, para dejar aflorar el odio y el desprecio que le inspira no sólo la muchacha, sino sobre todo la amenaza que esta representa para su tranquilidad "burguesa".

Example

et in puero, veritas
...

"Los niños dicen la verdad, ¿no?" -le pregunta con el cinismo que sólo la pobreza y la calle pueden dar, Silvana a Gonzalo.


La verdad es que ese dicho romano es una tontería como tantas otras y ni los niños ni los adultos se salvan de la quema: ese es el desolador trasfondo de "Machuca". Somos lisiados mentales que moldeamos las mentes de nuestros hijos en el maniqueísmo barato de los comics, en el que los buenos son muy buenos, usan capa y van de blanco y los malos son unos villanos que a veces se sacan el uniforme (de malos) y se ponen un traje negro.

Example

Como dice la canción de Serrat:

A menudo los hijos se nos parecen:
así nos dan la primera satisfacción.

lunes, marzo 07, 2005

¿Canonización ad portas?

Me enoja que tantas personas hayan dejado de pensar y sentir por sí mismos. Lo que en otros tiempos estaba confiado a la religión, hoy lo han asumido los medios de comunicación, como moldeadores de la conciencia colectiva en este animal farm. Escucho hablar a algunas personas y me da la impresión de que alguien ha encendido la televisión o que estoy leyendo el diario, porque las "ideas" y hasta las palabras son las mismas. Me tienen frito con la consecuencia de Gladys Marín. ¿Qué diría un psicoanalista de esa porfía en no aceptar que la mentira se derrumbó? La negación es el mecanismo de defensa más antiguo y socorrido, así que no confundamos consecuencia con quedarse en el Titanic hasta su hundimiento definitivo. Por lo demás, el comunismo hoy en día es un tema arqueológico, que ha sido desplazado por el consumismo, la religión de nuestros tiempos. ¿Quién, aparte de unos pocos antropólogos, anda preocupado del hecho de que hace más de cuatro millones de años había homínidos que caminaban en posición erecta? Por lo demás, a aquellos que la quieren subir a los altares, les propongo que piensen medio minuto (o sea que durante 30 segundos apaguen la televisión y usen el diario para envolver pescados, que es para lo que sirve) si es posible estar al frente de una organización como un partido político y ser íntegro. Como dicen los gringos... gimme a break!

miércoles, marzo 02, 2005

China en su camino a casa

"El camino a casa" es una historia de una sencillez conmovedora. Tras recibir la noticia de la muerte de su padre, un hombre regresa a su pueblo natal, en una ignota región de China cercada por montañas. Su madre está obstinada en cumplir con el ritual que impone la tradición, que consiste en hilar un paño que hace las veces de mortaja y muy especialmente, trasladar el cuerpo en andas desde un pueblo que se encuentra a más de medio día de camino.

Toda esta parte de la película se desarrolla en un riguroso blanco (de nieve) y negro (de muerte). Súbitamente, no obstante, se produce una eclosión de color y nos vemos transportados al momento en que el padre y la madre se conocieron en los años previos a la Revolución Cultural de Mao. Ella una adolescente, él un joven maestro que llega a la escuela de la aldea. Con estos datos, uno bien podría pensar que se trata de otra trivial historia de amor. Sin embargo, la forma en que está narrada eleva esta relación a una dimensión épica. La sutileza de las miradas y los encuentros; el infinito amor y devoción con que cocina para él, convirtiendo de esa forma la comida en una ofrenda; el hecho de que nunca llegan a decirse lo que ya ambos saben; la determinación feroz de la niña... Todo eso es enternecedor y -aunque suene cursi- hermoso.

Pero más allá de la historia y de sus protagonistas hay otros aspectos no menos importantes que tienen que ver con la supervivencia en climas extremos, con el nivel de dignidad que puede adquirir la pobreza en un medio no urbano y con la activa preocupación por el bien común que la escuela representa. El respeto a los mayores y el reconocimiento a quienes nos dieron la vida, también son temas que la película aborda directamente.

No quiero caer en las manidas idealizaciones de la vida bucólica, pero es innegable que antes del advenimiento de toda esta parafernalia tecnológica que hoy tenemos, la vida de los seres humanos era más armónica. Por ejemplo, alguien podía sentarse por horas sin hacer nada a esperar algo que bien podía no suceder. No necesitaba más estímulos que los que proporciona en forma espontánea la Naturaleza y podía disfrutar del silencio y soportar sin angustiarse la soledad congénita de nuestra condición humana. El hic et nunc tenía un sentido que hoy se nos escapa mientras nos aferramos vanamente a televisores, computadores y, sobre todo, teléfonos celulares, que nos conectan a lo otro que nosotros mismos, en una fuga perpetua de nuestro propio centro. Ya no sentimos: procesamos; no somos capaces de concentrarnos y, como dice el título del libro de Damasio, "sentir lo que sucede", sino que somos víctimas de una dispersión fragmentadora que no tiene principio ni fin, como la alucinante cinta de Möbius con hormigas rojas creada por M.C. Escher.

Example

Desde que la recurrencia autocontenida de los tiempos pretéritos fue destronada por esta racionalidad que nos empuja a una insaciable novedad sin dirección, Occidente está siendo succionado hacia un futuro que no promete nada bueno y que convierte al presente desprovisto de sentido en una cárcel. (Hitler, con la agudeza para captar el Zeitgeist propia de los demagogos, comprendió que su pueblo estaba esperando un "mesías"que lo redimiera del sinsentido de un penoso presente sin porvenir. Entonces, ofreciéndoles a los alemanes lo que querían creer, con tal de encumbrarse, fue veraz en algo: no por casualidad se autodenominó Führer, el que conduce -a un reino que él creía iba a durar mil años y que duró algunos menos...).

Hemos perdido en gran medida la inteligencia sin posibilidad de deliberar que aportara la evolución, para reemplazarla por una estupidez arduamente conquistada. Las hormigas, en cambio, llevan muchos millones de años en la Tierra y probablemente seguirán en este planeta después de que nos hayamos autodestruido, porque, como todos los insectos sociales, no actúan buscando su provecho individual, sino en función de la supervivencia de la colonia.

By the way este ejemplar -ampliado 130 veces- de Paratrechina longicornis refleja una indiferencia aristocrática que sólo dan las generaciones...

Example

Volviendo a China, su potencia no sólo deriva del número, sino de la disciplina y la laboriosidad que caracteriza a ese pueblo. Si a eso le agregamos el éxito logrado por la política de control de la natalidad que implementaron en los años 90 del siglo pasado, el rápido tránsito de una sociedad fundamentalmente rural a una industrial, las elevadas tasas de crecimiento del P.I.B. en el último decenio y los frutos del esfuerzo realizado en materia de educación superior, estamos frente a un coloso de proporciones descomunales, a una nueva versión económica del "peligro amarillo".

Sin embargo, en su camino a casa, el gigante no ha perdido su envidiable delicadeza.

sábado, febrero 26, 2005

Primero la sentencia... y luego el veredicto

Uno de mis libros favoritos es el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española. Lo consulto a menudo a través de Internet y me divierte su aire vetusto, reforzado por la marcada impronta que todavía tiene la religión católica en las acepciones de no pocos vocablos. Por otra parte, hay miles de palabras que hace rato debieran estar en él y que oficialmente no existen; por ejemplo, una que estuvo en boca de todos hace poco -tsunami- no aparece. ¿Será que los doctos académicos tienen algo contra los japoneses?

Sin lugar a dudas, los prejuicios ocupan un lugar destacado en el mobiliario mental de las personas. Otra cosa es que estén conscientes de ellos, pero lo cierto es que, por razones de economía psíquica, todos sucumbimos en mayor o menor medida a ideas preconcebidas, que muchas veces asumimos en forma acrítica e inconsciente.

Veamos cómo define mi diccionario predilecto esa palabra:

"Opinión previa y tenaz, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal."

Lo más importante es lo que figura al final y que me trajo inmediatamente a la memoria la máxima cartesiana: "Sólo hablo de lo que conozco". Ocurre que el filósofo francés sabía muchas cosas, pero nosotros generalmente vivimos instalados en la ignorancia, en un rango que va desde la docta ignorancia a la más absoluta, descarnada y poco elegante falta de noción respecto a lo que nos rodea. Eso es bueno, porque, paradojalmente, el conocimiento limita más que su ausencia -sólo en los extremos se disfruta de libertad y por cierto, la omnisciencia nos está vedada a los simples mortales.

La connotación negativa que ha tomado la palabra prejuicio ("por lo general desfavorable") oscurece el hecho de que también los hay positivos y, sobre todo, neutros. Sin embargo, el aspecto más notable de los prejuicios no está reflejado en la definición de la R.A.E. y es que son generalizaciones groseras, verdaderos moldes prediseñados que aplicamos a la realidad, dejando fuera toda excepción a esa pretendida regla. Al prejuicioso a ultranza no le interesan los casos particulares: es como la Reina de Corazones, que ordena que le corten la cabeza al acusado y cuando el rey le hace ver que sería conveniente que el jurado diera antes su veredicto, protesta airadamente diciendo: "primero la sentencia... y luego el veredicto".

En las antípodas de esa visión del mundo se encuentra Funes el memorioso -atrapado en la infinita variedad mutante de lo individual y por tanto único- a quien "le molestaba que el perro de las tres y catorce (visto de perfil) tuviera el mismo nombre que el perro de las tres y cuarto (visto de frente)". Pero baste con lo dicho por ahora: a Funes -y a los no menos memoriosos autistas- los dejaremos para un futuro apunte.

¡Y pensar que cuando comencé a escribir esto, lo que pretendía era defenderme de quienes me acusan de ser machista, nazi o lindezas por el estilo! En fin... mis prejuiciosos detractores tendrán que esperar.

miércoles, febrero 23, 2005

Camus no era filósofo...

Decía Ortega que la claridad es la cortesía del filósofo. Lo mismo se subía a un estrado y le preguntaba al público, con sinigual pedantería, "¿De qué quieren que les hable hoy?". En todo caso, calculo que las obras completas de este Pico della Mirandola español alcanzarían para calentar una casa todo un invierno. Pero, bueno, a lo que iba. Para mí, la claridad en la Filosofía no es un asunto formal; por el contrario, debería ser el objetivo -el deber, si me apuran- de todo filósofo. ¿Alguno de ustedes ha intentado escalar la "Fenomenología del Espíritu" de Hegel, o descifrar un libro de Foucault? Ese tipo de autores me recuerdan al anónimo funcionario público que en algún momento y lugar del orbe inventó el Principio de Dificultad, que se enuncia de la siguiente forma: "¿Para qué hacerlo fácil si puede ser difícil?" Flaco favor le hace esa gente a la Filosofía, porque el común de los mortales se alejan espantados de todo texto filosófico y creen que la Filosofía opera por el Principio de Dificultad, y que además aborda temas "técnicos" que están a distancias siderales de las preocupaciones de ellos.

Pero... ¿es así?

Hace unos días estaba tomándome un café con mi amigo Pierre, que, entre otras muchas habilidades, oficia de traductor y me comentó que estaba trabajando en traducir un texto de un filósofo francés XX, lo que le había dado más de un dolor de cabeza, pues lo había obligado a inventar palabras que resemblaran el vocabulario creado ex professo por el autor. Recuerdo que le pregunté algunas cosas, entre ellas de qué hablaba el tipo, a lo que creo me contestó que del lenguaje y los textos. Luego pasamos a otros temas y me olvidé del asunto hasta que, de regreso en Santiago, se despertó mi curiosidad y le pedí que me enviara lo que ya había traducido. Creo que habría hecho bien en evitármelo (by the way, si eso no te liberó del insomnio, créeme que estás definitivamente jodido), porque a la página y media decidí que era suficiente lectura: el tema, a mí me parece extremadamente interesante; sin embargo, la colección de neologismos rebuscados y sobre todo la oscuridad deliberada con que se expresaba el filósofo en cuestión, hicieron que huyera despavorido a refugiarme en las Selecciones del Reader's Digest. (No encontré ningún ejemplar en el baño, así que en su reemplazo y para mantener el nivel, le secuestré un Condorito a mi hijo).

Los franceses, herederos de una tradición filosófica cuyo máximo exponente fundó su sistema en la claridad y la distinción de las ideas, han producido una agobiante cohorte de rizadores del rizo, desde Lacan hasta Derridá; desde
Bataille hasta Sartre, el que hablaba de la mala fe. La gente ajena al ámbito intelectual, aterrorizada de cagarla, los reverencia a partir de una suposición no por divertida menos errada: "si no entiendo nada, debe ser muy importante lo que este fulano plantea". Y como además estos insignes oscuros suelen tener un regimiento de discípulos que se encargan, como heraldos de la Palabra, de promocionarlos y ensalzarlos, al final se convierten en intocables de cuyos ojos emana el resplandor de la Verdad Eterna, porque en cinco minutos la vida es eterna, como dice al revés la canción.

La receta para salvarse de esas tendencias autodestructivas francesas pareciera ser nacer al otro lado del Mediterráneo, como lo atestigua el gran Albert Camus, que escribió en forma apasionada, profunda y plenamente inteligible sobre los grandes temas que nos preocupan desde que salimos del estado animal, o del Paraíso, ustedes eligen lo que más les guste.

Algunos podrán objetar que Camus no era filósofo, sino escritor. Bueno, tanto mejor para él -y para nosotros...



martes, febrero 22, 2005

¿Qué les pasó a los viejos?

Por milenios las sociedades humanas habían valorado el saber y la experiencia adquiridos por sus miembros de edad avanzada. Especialmente en comunidades no muy numerosas, los Consejos de Ancianos eran una institución permanente, llamada a manejar y resolver asuntos delicados, en base a los conocimientos teóricos y prácticos acumulados por quienes los integraban: se les daba crédito y hasta eran admirados.

Si hasta principios del siglo pasado, en nuestras sociedades occidentales, las personas mayores jugaban un rol importante en la educación de los niños, pues los abuelos convivían y conversaban a diario con sus nietos, e incluso hoy en día persiste el respeto por los ancianos y por lo que estos pueden aportar a sus comunidades, en países que todavía no han claudicado a la globalización cultural que Occidente les va imponiendo en forma inexorable, ¿qué pasó que en nuestro mundo perdieron todo peso social, para quedar relegados a peso a secas?

Bueno, esos eran los antiguos ancianos, los que no se avergonzaban de sus canas, los que llevaban los años con orgullo y dignidad, los que incluso se permitían tener arrugas (por cierto, el término "líneas de expresión", que utiliza la industria cosmética para evitar asustar a las consumidoras de sus productos con la palabra innombrable, siendo un eufemismo, es bastante certero, porque eso son las arrugas y por esa razón las personas que se someten a reiteradas cirugías plásticas faciales terminan con un rostro plano, como el de los ciegos de nacimiento, y a veces ligeramente deforme).

Hoy nadie quiere ser viejo: la misma palabra es una flagrante descalificación. Pero esta situación podría revertirse en los años que vienen.

Si damos crédito a lo que la ONU dice (hay gente que cree en los vampiros, ¿verdad?; entonces ¿por qué no creer en la ONU?), en el año 2000 por primera vez en la Historia, la población de personas mayores de 60 años en las regiones más desarrolladas de nuestro planeta superó a la de los niños. Tal como viene el naipe, los ancianos van a ser mayoría, y eso sin duda, les va a dar mayor poder político -un viejo, un voto. No obstante, sabemos que lo que confiere el estatus de ciudadano en nuestras sociedades de "libre" mercado, es la capacidad de generar consumo. Por eso, los niños, que, hasta tiempos muy recientes eran considerados en un nivel similar al del ganado, como bienes explotables sin derecho a opinar, hoy son los favoritos de los vendedores de todo tipo de bienes, pues están conscientes de su capacidad para influir en las decisiones de compra de sus padres y por esa vía convertirse en sus aliados. En cambio a los viejos nadie los pesca, sobre todo en los países pobres en los que las pensiones son paupérrimas y, por ende, el consumo del sector pasivo se restringe casi a la mera subsistencia. Miento: dado que pareciera que la vejez es la primera oportunidad en que muchas personas toman conciencia de que la vida humana es finita, eso las torna prospectos interesantes para los vendedores de cementerios/crematorios.

Para no exagerar tanto, la verdad es que los ancianos no tan pobres son clientes codiciados para todos los negocios que tienen que ver con mantenerlos vivos -desde farmacias hasta establecimientos hospitalarios. Sin embargo, está claro que los ancianos con medios son el negocio del futuro: turismo, esparcimiento, asistencia especializada en instituciones mediante personal calificado (o cuidadores-robots, como los que ya están en uso en Japón), medicina curativa o cosmética, terapias anti-envejecimiento, en último extremo, eutanasia...

Tal vez, en la medida en que una parte importante del P.G.B. de los países ricos dependa del consumo creciente de los mayores de 65 años -que en esas naciones serán la mayoría de la población de aquí a 40 años más-, tal vez entonces, la voz de los ancianos vuelva a ser escuchada.

¡Qué mala pata haber nacido un poco antes de tiempo!

domingo, febrero 20, 2005

Masoquismo nocturno

Zapping a las dos de la mañana. Cada día estoy más convencido de que no le faltaba razón al tío Alfredo para postular que la invención de la luz eléctrica había señalado el comienzo de la decadencia de la Humanidad. Caigo en una película australiana con pretensiones artísticas, una ex-policía lesbiana que está investigando el asesinato de una adolescente de esas que escriben diarios y poemas con versos tan originales como "I love you". La actuación de la protagonista como investigadora no convence a nadie, aunque sí como marimacho. Su facha no me gusta, tampoco su auto, demasiado largo y de un color ostentoso. La película tiene "capítulos", a ratos es insoportablemente pedante, pero ahí estoy, enganchado, viéndola. Termina pasadas las tres y luego no puedo dormirme. Cuando finalmente lo consigo, soy asaltado por diversas pesadillas que me despiertan dos o tres veces. Eso me pasa por vulnerar los ritmos circadianos, o sencillamente por masoquista.

Aquello de lo que nadie habla

No solemos pensar en el origen de las palabras y su relación con el significado que actualmente tienen. Bueno, yo sí, y muy a menudo pienso en eso: es como visitar un backstage de la lengua. Lo que está detrás en términos espaciales, lo asociamos con el antes, porque tenemos una concepción lineal del tiempo, que replica la del espacio. Sin embargo, esa forma -more geometrico- de intelectualizar algo tan difícilmente aprehensible como el tiempo, es un subproducto del pensamiento racional, que a su vez es una innovación bastante reciente en nuestra especie. Cuando el tiempo era circular, no habría tenido sentido equiparar antes con atrás. O tal vez sí, ¿a quién puede importarle?

La palabra inglesa, hoy de uso universal, "gay", proviene del provenzal "gai", que significa "alegre". De hecho, aunque ha caído en desuso, en nuestra lengua existe el vocablo "gayo", con ese mismo significado. Es por decir lo menos curioso, que gay se utilice como sinónimo de homosexual, cuando alegre está en las antípodas de una condición que en algunas épocas ha sido estigmatizante. Alan Turing, brillante matemático británico, terminó suicidándose -hace sólo 50 años- tras descubrirse lo que en ese entonces se consideraba una desviación sexual aberrante. Entonces, ¿qué pasó en ese medio siglo que hizo cambiar la percepción de aquellos que -todavía- no somos homosexuales? ¿Por qué hoy en día los homosexuales no sólo no se suicidan, sino que se exhiben impúdicamente en desfiles y carnavales, disfrazados de coristas?

Aristóteles definió al hombre como un zoon politikón en aquellos tiempos en que la vida de las personas giraba en torno a la polis. Hoy, que no hay polis, bien podría decirse que el hombre es un animal estadístico. ¿Cuándo empezó el rechazo a la diferencia? ¿Es tan antiguo como la especie? ¿Por qué nos empeñamos en descartar todo aquello que no tiende a la normal? El otro día vi "The Village", una película que, entre otras cosas, tiene que ver con eso, pero en el extremo de la aceptación. Los habitantes de la aldea coexisten con those of whom no one speaks. Ese circunloquio fue traducido al castellano como "los innombrables", perdiéndose el matiz paradojal que hay en la expresión inglesa, porque a lo largo de la película no hacen otra cosa que hablar de "aquellos de los que nadie habla", que evidentemente es una manera de aceptarlos, al menos como parte del paisaje y, por ende, de la vida cotidiana. Por otra parte, nadie hace cuestión de la ciega, ni del tonto: están todos tan unidos por el miedo que no se molestan en rechazarlos.

No quiero meter a Hitler en esto, así que volvamos al principio. In principio erat verbum... Las minorías oprimidas son una constante histórica; lo que es novedoso es ser oprimido por las minorías. (Mi amiga Ninovska me preguntó antes de qué iba este blog y le dije que si pudiera resumirlo en dos palabras, entonces no lo estaría escribiendo, pero le mentí). En realidad, tras el gigantesco rodeo inicial, hemos llegado al tema central que es la estúpida pretensión de algunos grupos humanos de imponernos -en el nombre de la "tolerancia", claro está- su visión del mundo, su estilo de vida, o lo que sea.

En "La genealogía de la moral", Nietzsche dice que los fuertes fueron empujados a dudar de su derecho a sojuzgar al resto, mediante la "mala conciencia" y así se produjo la Umwertung de los valores, una especie de poner patas arriba la moral. Bueno, en eso estamos. Como muestra, un botón: leí por ahí que "The Village" era una película racista,
"porque no estaban representados los negros y los "asiáticos" y que sólo faltó que pusieran unas banderas con suásticas en las casas"
¿De modo que toda obra de arte debería, en opinión de esos subnormales, ser una asamblea tipo Naciones Unidas? Por favor..., si el director no es blanco sino indio. Además en la Pennsylvania de 1890 probablemente no había orientales y solamente habían transcurrido tres décadas desde que los "afroamericanos",
insano eufemismo al uso por temor a decir "negros", eran reconocidos como seres humanos, de forma que si hubieran incluido negros en el film, no habría quedado otra que ponerlos cuidando los cerdos y entonces habrían acusado al director de racista por retratarlos como porquerizos...

Dejémonos de estupideces. La intolerancia no puede ser patrimonio de unos pocos. Si los homosexuales quieren casarse y las leyes de sus países lo permiten, bueno, allá ellos, que se casen; pero no nos vengan con el cuento de que los que somos heterosexuales tenemos que "comprenderlos" y aceptarlos. Me niego a ser "políticamente correcto". Esa es la más insidiosa forma de control mental que existe. Si no, que se lo pregunten al rector de Harvard, que tuvo la brillante idea de hacer un comentario negativo sobre la aptitud de las mujeres para las materias científicas y hoy está con la cabeza puesta en la guillotina... por las mujeres, naturalmente.

¿Qué habrían dicho estas buenas señoras de Nietzsche, que en "Mi hermana y yo" escribió: "Las mujeres piensan con su vagina"?

¡Hasta otra, amigas!

P.S. Les recuerdo que pueden contestar los denuestos, usando la opción "comentarios".