El Retorno de los Simios
No soy el primero, ni seré el último que denuncie la arremetida del oscurantismo de corte New Age que amenaza con sepultar el último vestigio de pensamiento racional en el ámbito de lo cotidiano. Con lo que debe haberle costado a Aristóteles fundar la Lógica… No menos que lo que a Roma costó fundar su imperio, para que cayera a manos de unos brutos sanguinarios decididos a todo.
La Historia se repite una y otra vez: la fe se enfrenta a la razón, y siempre termina ganando la fe. Porque con la fe no se razona, entre otras cosas debido a que los fanáticos no pueden separarse de lo que creen sin colapsar y entonces lo que defienden no es un “argumento”, sino su propia integridad psicológica. Como a Göring al escuchar la palabra “cultura”, la mano se les va sola a la pistola y el dedo no vacila en tirar del gatillo.
Es tan arbitraria la fe que ahí está ese faro del credo quia absurdum como el ejemplo más conspicuo de su impermeabilidad a toda objeción: creo porque es absurdo… ¿Qué más puede decirse?
Monos musicales
Cualquier cosa suficientemente agitada por los medios se convierte en un must. Así, una presentación de una orquesta dirigida por un octogenario compositor deviene en acontecimiento imperdible para quienes son incapaces de apreciar la música sinfónica, no por mor de la belleza de las piezas musicales, sino para poder decir “yo estuve ahí y lo vi”. Nadie quiere quedarse atrás, aunque al final se duerman el concierto completo…
Voyeurismo primate
En un experimento realizado por primatólogos, los “sujetos”, que es como esta gente llama a los monos de laboratorio, tenían que renunciar a una ración de alimentos para poder ver imágenes del rostro del macho dominante. Pareciera absurdo pensar que un mono estaría dispuesto a prescindir de una cantidad significativa de jugo de fruta por algo aparentemente tan insulso y poco gratificante como mirarle la cara a otro mono. Pero lo cierto es que lo hacían. Que no nos sorprenda, pues, el culto que rinden a las “celebridades” en el país del Norte: los primates combinamos una curiosidad peligrosa con una capacidad casi infinita de admiración. En los primates humanos, eso es más patente en las hembras, por si alguien no se había dado cuenta.
Darwin, la Metafísica babuina y el Planeta de los Simios
El gran naturalista escribió dos años después de volver de su viaje en el “Beagle”, en 1838: “Aquel que entienda a los papiones hará más por la Metafísica que Locke”. Dado que nadie, que no sea esquizofrénico, ironiza en su cuaderno de anotaciones, esa frase aparentemente chocante, es una clara alusión a nuestra continuidad filogenética con los primates no humanos y a la posibilidad de conocernos a través de ellos, que son nuestros antepasados. Tal como van las cosas, podrían terminar siendo –de acuerdo a la Teoría de la Involución- nuestros descendientes, en un auténtico regreso al planeta de los simios.

2 comentarios:
Las mujeres perdemos los pelos por ver el careto a las celebridades usanas, pero los hombres pierden otras cosas por ver a los futbollistas. Estos mismos días con la Eurocopa están de los nervios (toca jugar contra Italia, y tienen diarrea)... ¿que no?
Saludos
Ninovska
Gracias por comentar lo que escribí. Ahora, el tema va más allá de los sexos, como bien sabes. Por cierto, en ese experimento al que aludo, los machos también podían ver los cuartos traseros de hembras, previo pago de una ración de jugo, o sea una suerte de "peep-show" primate, y pagaban......
Chile juega hoy con Venezuela y hasta el momento no he ido al baño. ¿Debiera hacerlo?
Besos,
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