jueves, junio 19, 2008

Racionalidad: filogenia y ontogenia (esbozo)


La frágil racionalidad de nuestra especie fue el resultado de millones de años de lenta evolución de la especie y, en particular, de nuestro cerebro. Tendemos a pensar, empero, que es un rasgo ingénito, porque la mayoría de las personas operamos con una escala de tiempo cuyo metro patrón es la duración aproximada de la vida humana. Así, fenómenos muy recientes en términos históricos, son percibidos como algo connatural a los seres humanos, como si “siempre” hubiesen estado ahí.

Por ejemplo, el amor cortés, que introdujo un elemento radicalmente nuevo en la forma de relacionarse (y de comprometerse) mujeres y hombres, tiene su origen en época tan tardía como el siglo XI. Antes de eso, las mujeres eran consideradas prácticamente como ganado. La visión del mundo patrocinada por los cultores del amor cortés llegó a su máxima expresión con ese asalto a la razón llamado Romanticismo, lo que terminó socavando una importantísima institución -el matrimonio-, que había cumplido un rol fundamental en la acumulación de riqueza y poder en Occidente, y como tal, estaba basada en la solidez del interés económico y político, en lugar de la frivolidad del ego junto con el lábil y, por tanto efímero, deseo sexual.

Si bien, la racionalidad tiene una trayectoria bastante más larga que el amor romántico, pese a su mayor raigambre, está constantemente amenazada, en un precario equilibrio entre barbarie y lucidez; sangre y neuronas; razonamiento, paralogismo y delirio; amenazada por la tradición, por el omnipresente desborde de las emociones, por la violencia, por nuestra propia historia y sobre todo por la inextinguible estupidez humana.

No hay que olvidar que las vidas de todos nosotros comienzan en la irracionalidad, y eso pesa. A algunos más, claro.

2 comentarios:

Ninovska dijo...

Hola, Xenon:

Hace unos días salió una noticia relacionada con los simios y me acordé de ti. Te dejo una referencia:

http://www.animanaturalis.org/post/8024

Me gustaría conocer tu opinión.


Besos

Ninovska

Enrique dijo...

Tu fragmento me recordo esos aforismos de Nietzsche en "Mas alla del bien y el mal" o quiza "humano demasiado humano". Los origenes de la razon no necesariamente son racionales y el como las grandes cosas ocurren despues de una larga acumilacion de vilezas o de pequenas habilidades que van conformando el suelo donde se cimentan lo mejor de nuestras facultades "superiores". Por supuesto, que la teoria del origen, tan en boga en los tiempos de Nietzsche me imagino, tuvo su peso, pero un peso mas bien ironico, porque hasta donde yo me acuerdo, no fue enfatico en el parentesco simiesco, que sin duda existio.

E.M.