Por milenios las sociedades humanas habían valorado el saber y la experiencia adquiridos por sus miembros de edad avanzada. Especialmente en comunidades no muy numerosas, los Consejos de Ancianos eran una institución permanente, llamada a manejar y resolver asuntos delicados, en base a los conocimientos teóricos y prácticos acumulados por quienes los integraban: se les daba crédito y hasta eran admirados.
Si hasta principios del siglo pasado, en nuestras sociedades occidentales, las personas mayores jugaban un rol importante en la educación de los niños, pues los abuelos convivían y conversaban a diario con sus nietos, e incluso hoy en día persiste el respeto por los ancianos y por lo que estos pueden aportar a sus comunidades, en países que todavía no han claudicado a la globalización cultural que Occidente les va imponiendo en forma inexorable, ¿qué pasó que en nuestro mundo perdieron todo peso social, para quedar relegados a peso a secas?
Bueno, esos eran los antiguos ancianos, los que no se avergonzaban de sus canas, los que llevaban los años con orgullo y dignidad, los que incluso se permitían tener arrugas (por cierto, el término "líneas de expresión", que utiliza la industria cosmética para evitar asustar a las consumidoras de sus productos con la palabra innombrable, siendo un eufemismo, es bastante certero, porque eso son las arrugas y por esa razón las personas que se someten a reiteradas cirugías plásticas faciales terminan con un rostro plano, como el de los ciegos de nacimiento, y a veces ligeramente deforme).
Hoy nadie quiere ser viejo: la misma palabra es una flagrante descalificación. Pero esta situación podría revertirse en los años que vienen.
Si damos crédito a lo que la ONU dice (hay gente que cree en los vampiros, ¿verdad?; entonces ¿por qué no creer en la ONU?), en el año 2000 por primera vez en la Historia, la población de personas mayores de 60 años en las regiones más desarrolladas de nuestro planeta superó a la de los niños. Tal como viene el naipe, los ancianos van a ser mayoría, y eso sin duda, les va a dar mayor poder político -un viejo, un voto. No obstante, sabemos que lo que confiere el estatus de ciudadano en nuestras sociedades de "libre" mercado, es la capacidad de generar consumo. Por eso, los niños, que, hasta tiempos muy recientes eran considerados en un nivel similar al del ganado, como bienes explotables sin derecho a opinar, hoy son los favoritos de los vendedores de todo tipo de bienes, pues están conscientes de su capacidad para influir en las decisiones de compra de sus padres y por esa vía convertirse en sus aliados. En cambio a los viejos nadie los pesca, sobre todo en los países pobres en los que las pensiones son paupérrimas y, por ende, el consumo del sector pasivo se restringe casi a la mera subsistencia. Miento: dado que pareciera que la vejez es la primera oportunidad en que muchas personas toman conciencia de que la vida humana es finita, eso las torna prospectos interesantes para los vendedores de cementerios/crematorios.
Para no exagerar tanto, la verdad es que los ancianos no tan pobres son clientes codiciados para todos los negocios que tienen que ver con mantenerlos vivos -desde farmacias hasta establecimientos hospitalarios. Sin embargo, está claro que los ancianos con medios son el negocio del futuro: turismo, esparcimiento, asistencia especializada en instituciones mediante personal calificado (o cuidadores-robots, como los que ya están en uso en Japón), medicina curativa o cosmética, terapias anti-envejecimiento, en último extremo, eutanasia...
Tal vez, en la medida en que una parte importante del P.G.B. de los países ricos dependa del consumo creciente de los mayores de 65 años -que en esas naciones serán la mayoría de la población de aquí a 40 años más-, tal vez entonces, la voz de los ancianos vuelva a ser escuchada.
¡Qué mala pata haber nacido un poco antes de tiempo!
Si hasta principios del siglo pasado, en nuestras sociedades occidentales, las personas mayores jugaban un rol importante en la educación de los niños, pues los abuelos convivían y conversaban a diario con sus nietos, e incluso hoy en día persiste el respeto por los ancianos y por lo que estos pueden aportar a sus comunidades, en países que todavía no han claudicado a la globalización cultural que Occidente les va imponiendo en forma inexorable, ¿qué pasó que en nuestro mundo perdieron todo peso social, para quedar relegados a peso a secas?
Bueno, esos eran los antiguos ancianos, los que no se avergonzaban de sus canas, los que llevaban los años con orgullo y dignidad, los que incluso se permitían tener arrugas (por cierto, el término "líneas de expresión", que utiliza la industria cosmética para evitar asustar a las consumidoras de sus productos con la palabra innombrable, siendo un eufemismo, es bastante certero, porque eso son las arrugas y por esa razón las personas que se someten a reiteradas cirugías plásticas faciales terminan con un rostro plano, como el de los ciegos de nacimiento, y a veces ligeramente deforme).
Hoy nadie quiere ser viejo: la misma palabra es una flagrante descalificación. Pero esta situación podría revertirse en los años que vienen.
Si damos crédito a lo que la ONU dice (hay gente que cree en los vampiros, ¿verdad?; entonces ¿por qué no creer en la ONU?), en el año 2000 por primera vez en la Historia, la población de personas mayores de 60 años en las regiones más desarrolladas de nuestro planeta superó a la de los niños. Tal como viene el naipe, los ancianos van a ser mayoría, y eso sin duda, les va a dar mayor poder político -un viejo, un voto. No obstante, sabemos que lo que confiere el estatus de ciudadano en nuestras sociedades de "libre" mercado, es la capacidad de generar consumo. Por eso, los niños, que, hasta tiempos muy recientes eran considerados en un nivel similar al del ganado, como bienes explotables sin derecho a opinar, hoy son los favoritos de los vendedores de todo tipo de bienes, pues están conscientes de su capacidad para influir en las decisiones de compra de sus padres y por esa vía convertirse en sus aliados. En cambio a los viejos nadie los pesca, sobre todo en los países pobres en los que las pensiones son paupérrimas y, por ende, el consumo del sector pasivo se restringe casi a la mera subsistencia. Miento: dado que pareciera que la vejez es la primera oportunidad en que muchas personas toman conciencia de que la vida humana es finita, eso las torna prospectos interesantes para los vendedores de cementerios/crematorios.
Para no exagerar tanto, la verdad es que los ancianos no tan pobres son clientes codiciados para todos los negocios que tienen que ver con mantenerlos vivos -desde farmacias hasta establecimientos hospitalarios. Sin embargo, está claro que los ancianos con medios son el negocio del futuro: turismo, esparcimiento, asistencia especializada en instituciones mediante personal calificado (o cuidadores-robots, como los que ya están en uso en Japón), medicina curativa o cosmética, terapias anti-envejecimiento, en último extremo, eutanasia...
Tal vez, en la medida en que una parte importante del P.G.B. de los países ricos dependa del consumo creciente de los mayores de 65 años -que en esas naciones serán la mayoría de la población de aquí a 40 años más-, tal vez entonces, la voz de los ancianos vuelva a ser escuchada.
¡Qué mala pata haber nacido un poco antes de tiempo!

2 comentarios:
Te das cuenta de que estás hablando de la vejez que nos espera a los que ahora podemos considerarnos maduros, ¿verdad? Entonces ¿qué medidas hemos de tomar si es que podemos tomar alguna? ¿o bien nada puede hacerse?
Creo que es bastante poco lo que puede hacer cada uno de nosotros para intentar cambiar una percepción tan asentada en nuestras sociedades. No obstante, está claro que el desprecio a los que no son jóvenes irá cambiando por sí mismo, en la medida en que predominen los ancianos en las poblaciones de los países ricos, y no sólo por motivos económicos como planteo en la nota: las mayorías siempre son importantes -aunque no tengan poder de compra.
Por mi parte, yo me estoy preparando para tener una vejez digna y, en la medida de lo posible, independiente. Eso, si llego.
Gracias por tu comentario.
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